Crees saberlo todo pero no sabes ni si lloverá. Crees que disfrutas, ¡pero no sabes lo que es la vida! Crees abrir los ojos, pero aún sueñas despierto. Crees estar en las nubes, y no has aprendido a volar. Crees oler a rosas, pero es noviembre y estas costipasdo. Crees ser listo, pero te olvidaste la chuleta en casa. Crees ser valiente, y te escondiste cuando tocaba defender al inocente. Crees oír la banda sonora de la vida, pero tan solo oyes los claxones y los coches que circulan por las calles. Crees ser el más fuerte, pero lloraste con El Diario de Noah. Crees poder con todo, y ya te picaron los mosquit
El último viaje.
Me siento casi al fondo a la Derecha, donde solíamos sentarnos. Me coloco los audífonos para disimular que estoy esperando que él también suba, escojo la canción de Ed Sheeran que alguna vez le dediqué y sigo esperando. El colectivo sale de la ciudad, él siempre sube una parada después, siento que frena y los nervios se apoderan de mi, pero sólo era para cruzar las vías del tren, se pone en marcha nueva mente y sí, ésta vez sí. Lo observo por la ventana como se despide de sus padres, su madre, triste, él, es el último en subir, paga el boleto y camina por el pasillo muy lentamente, recorriendo con la mirada los asientos, como buscando un lugar libre, pero sé que no, sé que me está buscando… y me encuentra, me atrapa observándolo, hago un pequeño gesto de cortesía con la cabeza y se sienta varios asientos adelante. Me suena el celular _ “tenías razón, es horrible viajar separados“_ no creo que esto sea peor que la otra vez, porque estábamos juntos e íbam...
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